sábado, 4 de mayo de 2019

Agradezcamos los comienzos nuevos



Hoy como alguna que otra vez reflexiono acerca de la vida, en concreto de la mía aunque me he dado cuenta de que salvo contadas excepciones hay personas que no saben vivir, pese a que estar vivo no tiene nada que ver con vivir. Para entender el significado de vivir primeramente hay que abrir bien los ojos después ahondar dentro de uno mismo hasta el punto de aceptar todo de nosotros desde las sombras, los miedos,inseguridades y después de ello empezar a cambiar la perspectiva, las creencias y ante todo la actitud ante las adversidades como de la vida, al principio ser una persona coherente, consciente como maduro emocionalmente además de ser capaz de enfrentarse a las adversidades; sé que es duro olvidar como dejar atrás a personas que no imaginaste que te separarías, se quedarían a tu lado aunque eso no significa que no seas una persona valiente, fuerte como completa.
Por ése motivo la vida se encarga con sabiduría de alejarte de aquello que sólo te limita, dado a que no es para ti como del mismo modo que aquello que muere no es verdadero ni el amor, ni la amistad y es que no hay nada más maravilloso es ser feliz con uno mismo quizá como no has echo desde hace mucho tiempo, que entre otras cosas la percepción de las cosas aunque seguramente lo que antes te hacía sufrir por situaciones, personas o cosas que ahora mismo ya no son tan relevantes dado que posiblemente no disfrutases lo que la vida te estaba ofreciendo. Posiblemente los ataques de ansiedad,los lloros a lágrima viva serían quizá situaciones en las que más de uno ha vivido en sus carnes, es entonces cuando cambias el chip propicia que seas capaz de ver con claridad aquello de lo que antes no eras capaz y acontece cuando es algo que marca, que deja huella puede ser una desgracia, una gran tristeza además de que comprendes que la vida es demasiado corta como imprevisible para no atesorarla y disfrutarla día a día, minuto a minuto hasta incluso segundo a segundo, siendo conscientes de que hay que valorar cada pequeño detalle que marca la diferencia además de reconocer todos los pasos que damos en nuestro camino siendo único e irrepetible.
Tenemos que entender que el dolor es inevitable aunque sufrir es una opción, sentios orgullosos de que habéis luchado como dado lo mejor de vosotros pese a que no saliesen las cosas como esperabais, es preferible como enriquecedor no guardar rencores aún con todo lo malo que hubiera sucedido, del mismo modo que el daño causado es bueno que lo perdones como que te perdones por ello eres capaz de avanzar y así dejar el pasado atrás. A veces son necesarios finales dolorosos para que comience un nuevo ciclo, ten por seguro que todas las vivencias como los recuerdos bonitos los tendremos siempre presentes y saber que lo has vivido de forma intensa, alberga la ilusión como la esperanza por los nuevos comienzos además de mirar de frente al futuro y no aquello que dejas atrás ya que el camino se presentará ante ti mostrándote con mejores además de nuevos horizontes con la cofianza de enfrentarte a lo nuevo como el de agradecer la experiencia que te otorgará el valor, la sabiduría y la fortaleza necesaria para vivir la vida que tanto soñamos con ser.

jueves, 2 de mayo de 2019

Amor sin medida


Quiero que busques sobre mi cuerpo algún que otro punto de apoyo para que puedas sentirte seguro además de fuerte sin importar las adversidades, por eso te invito a coger mi mano para levantarte mientras te sujeto sin que haya ningún temor ante la caída. Con tan sólo mirándome a los ojos podrás hallar un hogar dónde poder anidar de por vida mientras sientes el calor de mi cuerpo encima del tuyo, brindándote la calidez de mi pecho acariciando al tuyo, soy capaz de sentir tus manos tocando mis caderas con delicadeza mientras te deslizas hacia arriba a medida que nuestra piel se estremece quién sabe si es hasta el éxtasis, deseando el hueco exacto en que por un casual despiste sean tus manos las que en un despiste se dirijan hacia mis pechos para así acercar tu boca a mis pezones que se han endurecido por la excitación del momento.
De pronto siento un escalofrío que recorre mis espalda, no fui para nada consciente de que terminó por introducirme su miembro de golpe hasta el fondo, sin percatarse de mi gemido y él sabe perfectamente que tengo ganas de más. Fue entonces cuando apoyó sus manos sobre las mías mientras iba acentuando su movimiento de caderas para así acelerar la penetración, sin aprovechar la oportunidad para acariciar y tocar todo mi cuerpo, con las yemas de sus dedos era capaz de leer braille por todos los poros, ésos que describían a la perfección vuestra historia de amor, las sonrisas, los besos,las risas además del placer tan intenso que se escriben o reescriben con los orgasmos que relatan las continuas corridas que suceden entre mis piernas; que terminan temblando con el fuego interno presente en nosotros que al volverse cenizas se transforma de un nuevo Fénix dónde todo vuelve a empezar de nuevo.
Cuándo terminamos después de tus besos en la mejilla como en los labios después termino tumbándome boca arriba mientras me observas con ternura además de mirar el mismo lunar en la clavícula como siempre haces, lo rodeas, lo tocas y subes con besos desde la clavícula hacia mi boca entonces te paras, con tu dedo pulgar repasas la comisura de mis labios para a continuación agarrar la mitad de mi mejilla como de mi cuello para besarme apasionadamente. Fue exactamente en ése instante que no sera pasión y sexo sino amor del que se construye día a día con pequeños gestos que terminan por convertirse en algo grande, lo cierto es que lo amo como él a mí para nosotros lo más importante no es hacer el amor sino más bien compartir aficiones,sueños, aventuras, locuras sin dejar de amarnos cada día; no me importa que nos comamos con los ojos si terminamos por recorrernos de arriba a abajo el resto de nuestros días, despertándome a tu lado con tus buenos días, el desayuno listo y un beso en los labios mientras me miras con ése brillo de admiración en tus ojos para comerte el mundo un día más sin dejar de lado el nuestro dónde la palabra hogar cobra sentido al juntar nuestras manos.

miércoles, 24 de abril de 2019

La magia del amor entre la rutina


Hoy no era ni San Valentín ni nuestro aniversario aunque nos gustaba siempre dedicarnos un día especial y por completo en dejarnos llevar por nuestros sentimientos, por las ganas que siempre estaban presentes, el amor mientras nos mimábamos uno al otro.
Era siempre uno de nuestros cuatro días libres que ambos teníamos, cada mes lo preparaba uno desde las velas, pasando por la comida, los masajes hasta el menú ya que era una forma para romper con la rutina además de hacer cosas diferentes pues nunca eran iguales pese a algunas similitudes con los pequeños detalles.
Ésta vez me tocaba a mí pese a que el juego comenzaba después de desayunar y tener listos los detalles en nuestra habitación, te dejé que desayunaras tu café con leche, con el par de tostadas que decidiste desayunar hoy, era un antojo de ésos que tenías de vez en cuando mientras yo aprovechaba para poner unas velas aromáticas, música relajante además de dejar a mano el kamasutra que usábamos con bastante frecuencia. Y al terminar, me desnude por completo, esperándote encima de la cama sin sábanas; decidí empezar a masturbarme lentamente primero metiendo un dedo en mi sexo, después decidí meter dos para luego meter los tres, a medida que los introducía aumentaba la velocidad además de empezar a oírse mis gemidos desde la habitación hasta la pequeña cocina en dónde estaba él; así podía imaginarse de mil formas lo que causaba mi placer sin ser él y que además tuviera prisa como ansias por saciar sus ganas de mí. Pasó media hora o quizá algo menos ya que había comenzado a perder la noción del tiempo, cuando me quise dar cuenta ya estaba él quitándose el pijama con prisas hasta quedarse desnudo ante mis ojos, no tenía muy claro cuál sería su siguiente paso quizá penetrarme con su sexo mientras muerde mi cuello, araña mi espalda o por el contrario dedice masturbarse mientras sigo haciéndolo yo, preferimos dejarnos llevar antes que ponernos reglas que no siempre íbamos a cumplir; acto seguido me pidió que hiciéramos el 69 que era lo que más le apetecía porque él quería darme placer al jugar con su lengua y que yo hiciera lo mismo con la mía en su miembro. Así empezamos esta vez con un 69, era de ésas veces en que estaban asegurados algún que otro orgasmo intenso, que después iría acompañado del misionero primero teniendo él el control para luego tenerlo yo, pasar a hacerlo de pié contra una de las paredes en dónde la postura era lo irrelevante, quise con mucho descaro decirle entre gemidos que el siguiente lugar sería encima de la lavadora; así fue sin necesidad de insistirle fuimos hasta uno de los baños donde estaba la lavadora y por suerte, casi sin pretenderlo había puesto una lavadora después de fregar su taza del desayuno y antes de preparar las cosas. Aprovechamos la vibración de la lavadora en funcionamiento, yo me subí encima mientras él se quedaba de pié, seguíamos con el mismo ritmo y compás que en nuestra habitación aunque fue después de un buen rato cuando ambos nos corrimos uno dentro del otro después de múltiples orgasmos con gemidos que se oían por toda la casa, la temperatura había subido tanto que apenas noté el frío de las baldosas del baño ni de mis pies descalzos como tampoco el que yo por mi parte me había corrido invadida por el placer que me causaba su cuerpo como sus manos y que seguramente él también lo hubiera hecho varias veces aunque ya sabía que él terminaba corriendose tras ver cómo disfrutaba mientras lo hacíamos, me corría al verlo disfrutar además de sentir su miembro en mi sexo que tanto le ponía.
Perdimos la noción del tiempo, al terminar decidió acompañarme de nuevo a la habitación para que descansase un poco y repusiera fuerzas, él se iba a dar una ducha para quitarse de encima el sudor, iba a ponerse ropa cómoda para preparar la comida y la mesa. Me dormí enseguida y cuando me desperté lo primero que llamó mi atención fue el olor de un solomillo Wellington haciéndose en el horno, lo cierto es que no me di cuenta hasta ése momento que tenía mucha hambre, miré la hora en el despertador que había en una de las mesillas y era la una y veinte por lo que decidí darme una ducha como él había hecho anteriormente en el baño de nuestra habitación, después de secarme el cuerpo y ponerme una falda de tubo negra con una blusa blanca me dirigí hasta mi pequeño despacho para leer mientras escuchaba algo de música pensando con precisión los juegos siguientes tras la comida y un poco de relax. Se abrió la puerta y apareció él con un pantalón negro, con su chaleco a juego y una camisa blanca, para decirme que la comida estaba lista con la mesa puesta, el entrante era unos champiñones y setas salteadas, después fue el solomillo Wellington y el postre era una tarta de selva negra todo ello acompañado de agua; la comida estaba deliciosa y exquisita después de terminar pusimos el lavavajillas para acto seguido comentamos de poner la película de Drácula, la de Coppola, por supuesto que era una de nuestras preferidas para darnos mimos, estar abrazados y compartir algo más de tiempo juntos sin necesidad de basar nuestra relación en el sexo porque para nosotros es mucho más.
Después de terminar la película me dirigí a la habitación para preparar el lubricante de mango que había comprado junto al sillón tántrico que había pasado inadvertido a sus ojos, me desbroché la camisa tan sólo para quitarme el sujetador y abrocharmela dejando un par de botones desabrochados también me quité las bragas para que no se lo esperase, tras terminar le llamé para que viniera a la habitación. Él llegó con una sonrisa pícara en la cara y me empezó a besar en el cuello y a morderlo para después besarnos apasionadamente mientras la temperatura comenzaba a subir, aprovechaba a desabrocharme la camisa mientras yo le iba quitando el chaleco y le desabotonaba la camisa con algo de prisas aunque que con cuidado, tras unos besos más tenía el torso desnudo mientras estaba desabrochandome el sujetador y con unos besos más; la pasión ya estaba desabotonandolo con prisas para empezar a comerlos, besarlos y decidió echar unas gotas en ellos con el lubricante de mango. Estaba disfrutando tanto aunque le arañase la espalda quería más, decidió seguir bajando desde mis pechos hasta mi cadera echando gotitas del lubricante antes de bajar sin pudor alguno me quitó la falda y al ver que estaba sin bragas, decidió sin previo aviso se dispuso a hacerme un cunnilingus y, ¡qué placer me hacía sentir su lengua en mi miembro! Era inevitable que terminase gimiendo de lo mucho que disfrutaba y tras terminar, terminó de desnudarse por completo para así introducir su miembro ya erecto en el mío aunque no sé quién tenía más ganas de que lo hiciera si él o yo... Lo cierto es que había algo en él que me atraía tanto que seguramente sea incapaz de explicarlo con palabras porque no era sólo tal y cómo me trataba sino su manera de tener sexo, como sus besos además del amor que existe en nosotros; no me contuve a la hora de gemir sabiendo que le ponía mucho aunque alguna vez me lo decía en susurros al oído y después de terminar una vez haciendo el misionero, le llevé hasta el sillón que había en nuestra habitación y ponerme yo encima de él con la postura del martilleo, teniendo el lubricante a mano para así usarlo los dos como así fue aunque ambos lo usábamos para el cuello aunque a mayores lo hacía con mis pezones que ya estaban duros; quise que probasemos la posturas que tantas veces habíamos querido probar y que sin el sillón hubiera sido algo difícil, siendo ni más ni menos que la fusión. ¡ Madre mía creo que es la postura que más disfruté hasta ahora! Ya no era yo la que gemía sino los dos, marcando un compás con nuestras caderas al subir y bajar, no siendo suficiente para mí todos los orgasmos que había tenido hasta ahora le insistí para que terminasemos con la compenetración; puso una cara algo rara pese a que después de explicárselo le pareció una gran idea asique nos pusimos a ello él se recostó en el sillón y yo dejé que mis pies tocasen el suelo, estando rectas mientras que los sexos de cada uno estaban a la altura de la boca de cada uno, pese a ser algo incómoda al principio aunque era mucho más placentero que el famoso 69 del que ya estábamos algo cansados. No quiso que con eso terminase, me dijo que me quitase ya que él se estaba muriendo de ganas de que lo hiciéramos de pié lo más cerca de la cama,para poder tirarnos o si las piernas nos temblaban como había sucedido en otras ocasiones anteriores, seguimos haciéndolo de pié aunque terminamos por tumbarnos en la cama y por si fuera poco se empezaba a notar el cansancio, el sudor aunque tras volver a hacer el misionero como al principio ambos terminamos al unísono ya que se nos oyó gemir de placer cuando sucedió;nos duchamos juntos y cenamos una ensalada sencilla mientras veíamos Navy aunque se notaba que estábamos tan cansados por lo que fuimos a dormir tras lavarnos los dientes y ponernos el pijama. Nos metimos en la cama con los pijamas a juego, nos acostamos uno junto al otro y tras darnos las buenas noches ambos, tras un beso en los labios y otro que me dio él en la frente fue cuando me recoste en su pecho mientras oía el latido de su corazón que me calmaba tanto ya que terminaba con una sonrisa en mi rostro, pese a que diéramos vueltas en la cama durante la noche, sabía que nuestro amor era de los que vencen a las adversidades.